Marcello Romei: Hipnólogo Clínico. Diplomado en Hipnosis Dental en AUDHIC.

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En la boca habita una memoria;

en la mirada del clínico,

la posibilidad de devolverle confianza

La dimensión invisible de la práctica dental

La consulta odontológica es, al mismo tiempo, un espacio clínico y emocional. Allí confluyen experiencias previas, miedos antiguos, expectativas, defensas y la vulnerabilidad inevitable que surge cuando un paciente se entrega a manos ajenas.

La boca –territorio íntimo y simbólico– guarda historias, tensiones, vergüenzas, traumas y también confianza.

En ese escenario, la hipnosis se convierte en un puente entre técnica y humanidad. No aparece como sustituta de la anestesia, sino como un modulador de la experiencia, un recurso que permite reenfocar la atención, regular la percepción y brindar un contexto emocional seguro. Comprender su historia es comprender en parte la historia del propio acto clínico: su evolución ética, sus resistencias y sus redescubrimientos.

 

Introducción: La Odontología y el misterio del dolor humano

La historia de la hipnosis dental no es solamente la historia de una técnica; es la historia de un puente. Un puente entre la fisiología y la emoción, entre la boca y la mente, entre la ciencia y el misterio humano.

Desde mis primeros años en la clínica, entendí que ningún diente viaja solo. A su alrededor se despliega un entramado emocional: miedo, memoria, traumas, expectativas, creencias familiares, experiencias tempranas y una narrativa subjetiva que puede amplificar o disolver el dolor.

Esta revisión histórica surge de mi doble práctica –clínica y formativa– y del profundo respeto por quienes, antes que nosotros, se atrevieron a desafiar el sufrimiento humano con herramientas inesperadas: la palabra, la atención y la relación interpersonal.

La hipnosis dental, es hoy una disciplina madura, sustentada en evidencia, pero su recorrido fue sinuoso, polémico y fascinante. Este artículo recorre ese camino.

 

Mesmerismo y los primeros intentos de modificar el dolor (1770–1836)

Aunque descartado como teoría científica, el mesmerismo de Franz Anton Mesmer fue el primer intento documentado de influir en el dolor mediante un proceso interpersonal sistemático.

Los magnetizadores del siglo XVIII y XIX provocaban estados de insensibilidad, convulsiones catárticas y experiencias alteradas de consciencia.

Más allá del error teórico, el Mesmerismo dejó dos legados esenciales para la odontología:

  1. El dolor puede modularse sin fármacos,
  2. La expectativa, el ritual y la relación terapeuta–paciente son determinantes clínicos.

La odontología no tardó en experimentar con estos fenómenos:

En 1829, ocurrió la primera extracción dental registrada bajo “anestesia” de Mesmer, un precedente directo de la Hipno-analgesia. En 1836, Jean-Victor Oudet realizó una extracción dental íntegra bajo Hipno-anestesia –un hito poco difundido que anticipó lo que más tarde sería la hipnodoncia científica.

 

James Braid: El nacimiento científico de la Hipnosis (1841–1860)

La noche que lo cambió todo

El 13 de noviembre de 1841, en Manchester, el cirujano escocés James Braid asiste a una demostración pública del magnetizador suizo-francés Charles Lafontaine.

Escéptico por naturaleza, Braid busca desmontar el espectáculo…, pero la clínica se impuso a la creencia: los fenómenos eran genuinos, repetibles y no dependían de “magnetismo”.

La primera inducción moderna

Replicando la fijación de Lafontaine, Braid pide a sus pacientes que fijen la mirada en su estuche brillante de lancetas.

La fatiga ocular, la concentración sostenida y la focalización atencional produjeron un estado que él denominó “nervous sleep” o “sueño nervioso”.

1843: nace la palabra ‘Hipnosis’

Con la publicación de Neurypnology, Braid:

  • descartó lo sobrenatural
  • introdujo el término Hypnotism
  • afirmó que el fenómeno depende de la atención, la expectativa y la sugestión.

Un precursor del enfoque cognitivo-moderno

En 1852 escribe algo revolucionario: “La hipnosis no es un estado alterado, sino el resultado de la expectativa y la imitación social.”

Hoy llamaríamos a esto aprendizaje observacional, predicción cognitiva y modulación atencional.

 

La era heroica de la Hipno-Anestesia (1836–1900)

Elliotson y The Zoist

El prestigioso médico John Elliotson documenta múltiples casos de cirugía y odontología con hipnosis en su revista: The Zoist (1843–1856). Sus reportes consolidan evidencia internacional y posicionan a la Odontología como una de las primeras ramas en aplicar Hipnoanalgesia de forma sistemática.

Casos odontológicos históricos

  • 1847: Ribaud y Kiaro extirpan un tumor maxilar bajo hipnosis.
  • 1890: Dr. Turner extrae 40 dientes bajo hipnoanestesia inducida por J. M. Bramwell.
  • 1891: Dr. Rippon realiza 20 extracciones bajo sugestión profunda.
  • 1894: Dr. Bonwill repite la hazaña en EE. UU.

A finales del siglo XIX, la hipnosis se utiliza en odontología para:

  • miedo,
  • dolor operatorio,
  • control del reflejo nauseoso,
  • salivación y hemorragia,
  • procedimientos quirúrgicos.

La palabra “hipnodoncia” aún no existía, pero su práctica era sorprendentemente avanzada.

 

El eclipse farmacológico y la reaparición científica (1900–1960)

La anestesia química eclipsa la hipnosis

El éter, el óxido nitroso y la Procaína transformaron la práctica quirúrgica.

La hipnosis se mantuvo en uso marginal, sobre todo por dentistas sensibles al aspecto emocional del paciente.

El resurgimiento científico

A mediados del siglo XX, vuelve a la escena formal:

  • 1955: La British Medical Association aprueba su uso médico.
  • 1958: La American Medical Association recomienda su enseñanza en facultades.

Se fundan dos sociedades clave:

  • American Society of Clinical Hypnosis (ASCH),
  • Society for Clinical and Experimental Hypnosis.

Un dato histórico extraordinario: cinco de los siete primeros miembros de la ASCH eran dentistas. La odontología, nuevamente, lideraba el camino.

 

Hipnodoncia Moderna: De Moss a Schmierer (1948–2025)

Aaron Moss y el nacimiento del término “Hypnodontics” (1948)

Moss busca un término libre de connotaciones místicas. Desde entonces, la hipnodoncia se convierte en un campo formal de estudio y certificación.

Kay F. Thompson: la voz Ericksoniana de la Odontología

Discípula de Milton Erickson, su frase es hoy un pilar de la hipnosis dental:

“Con nuestras palabras, tocamos el sustrato fisiológico para que la persona controle su mente, cuerpo y conducta.”

Albrecht Schmierer y la DGZH (1994)

La sociedad alemana fundada por A. Schmierer se convierte en la mayor organización mundial de hipnosis dental, integrando inducciones breves, modelos conversacionales y estrategias sensorio-motoras.

El caso icónico de Victor Rausch (1980)

Durante su propia cirugía abdominal, realiza autohipnosis profunda sin anestesia donde extirpan su vesícula. El equipo quirúrgico documenta ausencia de reactividad facial, muscular y respiratoria. Una demostración radical del autocontrol mente-cuerpo.

 

Hipnosis dental contemporánea: Evidencia, trauma y cognición (1990–2024)

Usos actuales con sustento científico

Según revisiones modernas (Moss & Willmarth, 2019), la hipnosis es eficaz para:

  • Fobia dental
  • Preparación para cirugía
  • Manejo del dolor agudo y crónico
  • Reflejo nauseoso
  • Bruxismo
  • Salivación excesiva y sangrado
  • Pacientes pediátricos mediante imágenes y reencuadres

Ego-State Therapy y trauma dental en niños

John y Helen Watkins (1970s) proponen la Terapia de Estados del Yo. Phillips & Frederick desarrollan el modelo SARI (Seguridad – Acceso – Resolución – Integración).

En odontología: no hacemos psicoterapia, pero sí abordamos estados somáticos condicionados, anticipación catastrófica y ansiedad reactiva.

 

La hipnodoncia actual, reflejada en mi práctica: La Inducción con Esferas de Silicona

Desde hace años, utilizo una inducción sensorio-motora propia, desarrollada a partir de trabajos contemporáneos, observación clínica y necesidades reales del paciente ansioso.

Inducción con esferas de silicona

Figura 1. Inducción con esferas de silicona en sesión formativa

La llamo Inducción con Esferas de Silicona (IES), y constituye uno de los pilares formativos en mis entrenamientos.

Descripción en primera persona

Invito al paciente a sostener dos esferas de silicona suave, una en cada mano.

Le pido que simplemente explore su textura, su temperatura y su peso.

A medida que lo hace, la respiración se regula, el foco se contrae y el sistema nervioso comienza a aflojar.

Le sugiero que imagine que cada exhalación “vacía” la esfera, y cada inhalación la “expande”.

Pronto, las manos empiezan a hacer micro-movimientos automatizados.

Cuando noto el cambio en la tonicidad y la mirada, introduzco una sugestión de catalepsia ligera.

Desde ese punto, el trance avanza de manera fluida y segura.

Es una inducción breve, sensorial, elegante y muy accesible para el paciente odontológico.

 

Los 9 pasos sintetizados:

  1. Presentación de las esferas y permiso.
  2. Exploración táctil consciente.
  3. Focalización en respiración y tacto.
  4. Micro-ritmo: “la esfera se vacía, se llena”.
  5. Automatización del movimiento.
  6. Cambios en la tonicidad y señal de trance.
  7. Introducción de catalepsia ligera.
  8. Sugestiones específicas: calma, distensión orofacial, analgesia.
  9. Anclaje y verificación de respuesta.
Variación clínica de inducción sensorial

Figura 2. Variación clínica de inducción sensorial en decúbito

 

Conclusión: El futuro emocional de la Odontología

La hipnosis dental recorre casi dos siglos de historia y es testigo de una verdad clínica inamovible: El paciente no es un diente; es un sistema completo.

La odontología futura será más humana,

  • más sensible,
  • más cognitiva,
  • más emocional, más integradora, o no será.
  • La hipnosis dental, no reemplaza la técnica; la completa.

No sustituye la anestesia química; la amplifica.

No compite con la tecnología; le devuelve humanidad.

Y en esa intersección –entre precisión técnica y cuidado del alma–, es donde he encontrado mi vocación.

 

Referencias

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