Juana María Peláez Pérez: Ph.D. Anesthesia, critical care, and pain therapeutics.

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Introducción

El manejo del dolor y la ansiedad en el contexto perioperatorio ha sido tradicionalmente abordado mediante intervenciones farmacológicas destinadas a suprimir la percepción consciente. Sin embargo, la evidencia actual señala que la experiencia del dolor no depende únicamente de la transmisión nociceptiva, sino también de factores cognitivos, emocionales y contextuales. En este marco, la hipnosis clínica y la realidad virtual inmersiva emergen como estrategias que permiten acompañar y modular la experiencia interna del paciente, en lugar de simplemente abolirla.

 

Bases neurofisiológicas de la hipnosis clínica, la realidad virtual y la hipnosis asistida por realidad virtual en cuidados médicos

La experiencia del dolor y de la ansiedad en el contexto médico no depende únicamente de la intensidad del estímulo nociceptivo, sino de cómo el sistema nervioso central interpreta, filtra y atribuye significado a dicha información. El dolor es una experiencia multidimensional, en la que intervienen simultáneamente la percepción sensorial, la carga emocional asociada y la valoración cognitiva que el paciente realiza del evento. Procedimientos quirúrgicos o intervenciones médicas pueden, por tanto, resultar más o menos dolorosos o angustiantes según la manera en que el cerebro procesa la experiencia. Este marco explica por qué es posible intervenir clínicamente sobre el dolor sin necesidad de suprimir la consciencia, trabajando sobre los mecanismos neurofisiológicos de atención, expectativa y regulación emocional.

 

Hipnosis médica

La hipnosis médica induce un estado de atención concentrada y permeabilidad aumentada a la sugestión terapéutica, en el que la persona mantiene la orientación y la capacidad de interacción, pero reorganiza su foco atencional hacia una experiencia interna específica (1,2). Durante este estado, se ha observado mediante estudios de neuroimagen funcional una disminución de la actividad en la corteza cingulada anterior, estructura responsable de atribuir carga emocional a los estímulos dolorosos; una modulación de la ínsula anterior, encargada de la percepción interna del cuerpo; y un aumento de la actividad reguladora en la corteza prefrontal dorsolateral, que participa en la reinterpretación cognitiva de la experiencia.

En la figura 1 se muestran las rutas funcionales de la hipnosis.

Modulación neurofuncional de la hipnosis clínica

Figura 1. Modulación neurofuncional de la hipnosis clínica

Las flechas representan cómo, durante el proceso de hipnosis, la atención se desplaza desde la sensación (Insula anterior) → emoción (Corteza cingulada anterior) → reinterpretación cognitiva (Corteza prefrontal).

La hipnosis médica no elimina el estímulo nociceptivo: lo redefine. Lo que cambia es la manera en que el cerebro “interpreta” el dolor. Allí donde habitualmente se atribuiría amenaza, tensión o sufrimiento, la hipnosis introduce neutralidad, distancia o seguridad. Esta capacidad no depende únicamente de la técnica, sino de la presencia clínica y la capacidad reguladora del profesional que acompaña el proceso. Por ello, su aplicación en medicina exige formación avanzada y acreditada, especialmente en contextos donde el paciente se encuentra vulnerable (3).

 

Realidad virtual inmersiva

La realidad virtual (RV) actúa mediante un mecanismo diferente, basado en la inmersión sensorial. Al sumergir al paciente en un entorno visual y auditivo alternativo, la atención se desplaza de la fuente dolorosa hacia el escenario virtual. Este fenómeno reduce la actividad de la red de saliencia, que es el sistema cerebral encargado de detectar y priorizar estímulos potencialmente amenazantes. A su vez, se modula la respuesta autonómica relacionada con el estrés y la anticipación ansiosa, disminuyendo la percepción emocional del dolor (4, 5).

A diferencia de la hipnosis, donde la capacidad de imaginería interna del paciente puede influir en la profundidad de la experiencia, la RV proporciona la imaginería impuesta, reduciendo la demanda cognitiva y facilitando la entrada a un estado de absorción (6).

 

Hipnosis asistida por realidad virtual (HRV)

Cuando se integran ambas estrategias –la capacidad de reorganizar el significado del dolor propia de la hipnosis y la disociación sensorial generada por la RV– se obtiene un efecto sinérgico. La RV facilita y estabiliza el trance hipnótico al reducir la interferencia externa y las distracciones internas, mientras que la hipnosis aporta dirección terapéutica, regulación emocional y acompañamiento humano.

El resultado es un estado en el que el paciente:

  • Siente menos amenaza, porque la amígdala y la corteza cingulada anterior reducen la señal de alarma.
  • Percibe menos dolor, porque la ínsula modula la intensidad subjetiva.
  • Participa activamente en su propia regulación, gracias al papel modulador de la corteza prefrontal.

En términos clínicos, la HRV permite que el paciente permanezca consciente y cooperador, manteniendo funciones respiratorias y protectoras, mientras experimenta el procedimiento como más seguro, menos doloroso y emocionalmente más tolerable (7).

La hipnosis clínica trabaja sobre el significado interno del dolor; la realidad virtual actúa sobre la presencia perceptiva del dolor; y la hipnosis asistida por RV interviene en ambos niveles simultáneamente, logrando una regulación profunda y estable de la experiencia sin necesidad de aumentar la sedación.

En contextos médicos y quirúrgicos, esta integración representa una alternativa humanizada y neurocientíficamente fundamentada que amplía el modelo anestésico tradicional hacia uno basado no solo en la supresión farmacológica, sino en la regulación consciente acompañada (8, 9).

En la siguiente tabla (Tabla1) se muestra aspectos diferenciadores entre la hipnosis médica, Realidad virtual e hipnosis de la realidad virtual.

Tabla 1 hipnosis médica, Realidad virtual e hipnosis de la realidad virtual

Tabla 1. Aspectos diferenciales entre HM; RV e HRV

 

Criterios de cribado de pacientes

La selección de pacientes entre hipnosis médica (HM) y la modalidad combinada hipnosis–realidad virtual (HRV) requiere un cribado clínico estructurado que permita adaptar la intervención al perfil neuroemocional del paciente. La hipnosis médica tradicional requiere cierta capacidad de imaginería interna y regulación atencional, ya que el paciente accede a la experiencia a partir de la construcción subjetiva de imágenes, sensaciones y significados (10, 11). Por ello, es especialmente útil en pacientes con buena capacidad introspectiva, motivación para participar en el proceso y ansiedad preoperatoria moderada (12).

Sin embargo, algunos pacientes presentan dificultad para sostener la atención, alta activación ansiosa o una tendencia a la rumiación, lo que dificulta el acceso a la experiencia hipnótica clásica. En estos casos, la realidad virtual inmersiva reduce la carga cognitiva necesaria para entrar en el trance y actúa directamente sobre los sistemas de orientación sensorial y regulación autonómica, lo que facilita la estabilización emocional desde el exterior hacia el interior.

La HRV se convierte así en una herramienta especialmente útil cuando el paciente requiere contención emocional inmediata, cuando la ansiedad es elevada o cuando existe dificultad para abstraerse del contexto hospitalario (14, 15). No obstante, la HRV no sustituye la dirección clínica del terapeuta. La calidad de la presencia del profesional sigue siendo central: es quien acompaña, nombra, contiene y regula la experiencia.

Finalmente, tanto HM como HRV deben descartarse en situaciones donde exista psicosis activa, desorganización del juicio de realidad o disociación severa, mientras que la HRV presenta además las contraindicaciones específicas de dispositivos inmersivos, como la epilepsia fotosensible o la cinetosis intensa.

 

Hipnosis médica versus hipnosis de la realidad virtual inmersiva

La hipnosis clínica tradicional se basa en la palabra, en la voz del terapeuta y en la capacidad del paciente para concentrarse y dirigir su imaginación hacia un estado de calma y receptividad. Durante este proceso, la persona aprende a enfocar su atención, a disminuir las distracciones externas y a crear imágenes internas que le permitan modificar su percepción del dolor, la ansiedad o el estrés. Sin embargo, no todas las personas pueden imaginar con facilidad, y en algunos casos resulta difícil mantener la concentración suficiente para alcanzar un estado hipnótico profundo, este sería el caso de las personas que sufren de afantasía. La afantasía no es una contraindicación para la hipnosis, pero modifica la vía de acceso (16, 17, 18). Cuando la imaginería interna está limitada, la hipnosis asistida por realidad virtual permite sustituir la visualización voluntaria por inmersión sensorial guiada, facilitando un trance más estable y confortable.

La hipnosis mediante realidad virtual inmersiva surge como una herramienta que complementa y potencia estos efectos. En lugar de pedirle al paciente que “imagine” un paisaje, este puede literalmente sumergirse en él a través de un entorno virtual envolvente. La realidad virtual ofrece estímulos visuales y auditivos que facilitan la relajación y capturan la atención de manera natural, reduciendo la necesidad de esfuerzo imaginativo. Esto permite que la mente entre con mayor fluidez en un estado de calma, concentración y receptividad sugerente, similar al que se busca en la hipnosis clínica.

Así, la diferencia no radica en el objetivo, sino en el camino: mientras la hipnosis médica tradicional invita a construir una experiencia desde dentro, la hipnosis asistida por realidad virtual ofrece el escenario ya creado, guiando suavemente la mente hacia la misma meta: transformar la manera en que el paciente vive y procesa su experiencia interna. En el contexto médico, esto se traduce en una herramienta valiosa para aliviar el dolor, reducir la ansiedad y brindar mayor bienestar, manteniendo siempre la participación del paciente en su propio proceso terapéutico

En el contexto médico-quirúrgico, la experiencia del paciente no se limita al control farmacológico del dolor, sino a la percepción de seguridad, acompañamiento y control subjetivo. La integración de la hipnosis clínica y la realidad virtual no pretende reemplazar ninguna técnica, sino ampliar el espacio terapéutico disponible (figura 2). La hipnosis aporta el vínculo, la palabra y la presencia; la realidad virtual, el entorno sensorial que facilita el acceso a un estado interno de calma. En conjunto, la HRV favorece una experiencia quirúrgica más humana, menos ansiosa y más participativa.

Hipnosis asistida por realidad virtual inmersiva

Figura 2. Hipnosis asistida por realidad virtual inmersiva como herramienta de modulación emocional en cirugía con paciente consciente.

En última instancia, la tecnología puede sostener una ventana hacia la tranquilidad, pero es la presencia del profesional quien permite que el paciente pueda habitarla sin miedo. El objetivo no es solo disminuir el dolor, sino transformar la vivencia del procedimiento en una experiencia de cuidado seguro, consciente y acompañado.

 

Evidencia clínica. Estudios clínicos y preclínicos

La literatura disponible muestra que la hipnosis clínica puede reducir significativamente la ansiedad preoperatoria y la percepción subjetiva del dolor, así como disminuir los requerimientos de sedación. La RV ha demostrado utilidad en el control del dolor procedimental y en la reducción del estrés anticipatorio. La integración HRV potencia ambos efectos, especialmente en pacientes con dificultades para generar imaginería interna.

La hipnosis asistida por realidad virtual presenta beneficios potenciales en el manejo del dolor y la ansiedad en contextos médicos, con efectos fisiológicos y psicológicos medibles. Sin embargo, los resultados no son uniformes entre poblaciones y procedimientos, por lo que se requiere mayor estandarización y estudios clínicos más robustos (19).

La siguiente tabla (Tabla 2) resume estudios clínicos y preclínicos relevantes sobre el uso de hipnosis y la hipnosis asistida por realidad virtual (HRV) en el manejo del dolor y la ansiedad en entornos médicos.

Tabla 2. Estudios clínicos y preclínicos; hipnosis e hipnosis de la realidad virtual

Tabla 2. Estudios clínicos y preclínicos; hipnosis e hipnosis de la realidad virtual

La hipnosis asistida por realidad virtual presenta beneficios potenciales en el manejo del dolor y la ansiedad en contextos médicos, con efectos fisiológicos y psicológicos medibles. Sin embargo, los resultados no son uniformes entre poblaciones y procedimientos, por lo que se requiere mayor estandarización y estudios clínicos más robustos, indicando la necesidad de más ensayos clínicos controlados.

 

Limitaciones de la Hipnosis Médica Tradicional frente a la Hipnosis Asistida por Realidad Virtual (HRV)

La hipnosis médica (HM) tradicional ha sido empleada durante décadas como una técnica complementaria en el manejo del dolor, la ansiedad y el estrés en diversos entornos clínicos. Sin embargo, su implementación presenta limitaciones que han motivado la búsqueda de enfoques alternativos o complementarios, como la hipnosis asistida por realidad virtual (HRV).

En primer lugar, la eficacia de la hipnosis tradicional depende en gran medida del nivel de sugestionabilidad y capacidad de imaginación del paciente. Individuos con baja disposición a la inmersión cognitiva pueden experimentar dificultades para alcanzar un estado hipnótico profundo. En contraste, la realidad virtual proporciona un entorno inmersivo multisensorial que facilita la disociación y reduce la interferencia de estímulos externos, lo que permite que incluso pacientes con menor capacidad imaginativa puedan beneficiarse de una experiencia hipnótica más accesible (21).

Además, la hipnosis convencional presenta una elevada variabilidad asociada al terapeuta. El tono de voz, el lenguaje empleado, la experiencia clínica y la capacidad de adaptar la sesión en tiempo real influyen directamente en los resultados. La HRV permite estandarizar intervenciones mediante entornos controlados y guiones reproducibles, lo que reduce la variabilidad interprofesional y favorece la replicabilidad en diferentes contextos clínicos (22).

Otro aspecto relevante es la capacidad de atención del paciente. En entornos hospitalarios, el ruido ambiental, el movimiento y la ansiedad preexistente pueden dificultar la concentración requerida para la hipnosis tradicional. La HRV, al bloquear estímulos externos y ofrecer una experiencia visual inmersiva, favorece la concentración y la continuidad del estado hipnótico.

No obstante, la HRV también presenta limitaciones propias. La personalización en tiempo real de la intervención aún es más restringida que en la hipnosis guiada por un terapeuta. Asimismo, el uso de dispositivos de realidad virtual puede generar malestar en personas susceptibles al mareo cibernético y supone costes adicionales de implementación y mantenimiento. Además, la profundidad del trance puede no ser equivalente cuando la intervención requiere ajustes espontáneos basados en señales fisiológicas o emocionales (20).

En lo que respecta a la atención, mientras que la hipnosis médica tradicional requiere la activación voluntaria de la atención y la imaginación interna del paciente (atención endógena), la hipnosis asistida por realidad virtual sostiene la atención mediante estímulos inmersivos externos (atención exógena). Esta diferencia reduce la carga cognitiva del paciente y mejora la capacidad para mantener el estado hipnótico, especialmente en condiciones clínicas con alta ansiedad o distracción ambiental (23).

En conclusión, la hipnosis asistida por realidad virtual no reemplaza a la hipnosis médica tradicional, sino que actúa como un recurso complementario que amplifica la inmersión, estandariza la experiencia y mejora la accesibilidad, especialmente en procedimientos médicos cortos, manejo del dolor agudo y población pediátrica. La elección entre HM y HRV debe basarse en las características del paciente, los recursos disponibles y los objetivos terapéuticos específicos.

 

Discusión

La HRV constituye una ampliación del paradigma anestésico hacia modelos de regulación consciente. No sustituye la anestesia farmacológica, sino que la complementa. Su eficacia depende de la presencia clínica del profesional, la alianza terapéutica y la selección adecuada del paciente. La tecnología no reemplaza la capacidad humana de ayuda emocional, ajuste verbal y acompañamiento.

Es imprescindible que la hipnosis sea realizada por profesionales con formación avanzada acreditada en hipnosis clínica aplicada a la salud, dado que la intervención implica la modulación directa de estados de consciencia.

La realidad virtual hipnótica puede sustituir parcialmente la intervención directa del hipnoterapeuta en procedimientos médicos breves orientados al control del dolor y la ansiedad, gracias a su capacidad para inducir estados de relajación y focalización atencional mediante inmersión sensorial. Sin embargo, no reemplaza el papel clínico del hipnoterapeuta en procesos que requieren evaluación continua, ajuste terapéutico individualizado y abordaje emocional profundo.

 

Conclusiones

La hipnosis clínica y la realidad virtual inmersiva permiten modular la experiencia emocional del procedimiento quirúrgico, reduciendo ansiedad, dolor y necesidad de sedación. Su integración requiere formación especializada y selección cuidadosa del paciente, y representa una evolución hacia una anestesia más humana y participativa.

 

Conflicto de intereses

La autora declara no presentar conflictos de intereses.

Imagen figura 2 ha sido cedida por modelo GPT-5/DALL·E, con exclusividad para uso propio en esta publicación, libre de derechos y sin identificación de personas reales.

 

Referencias

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